Estudios apuntan que ocupar posiciones estratégicas a través de la promoción interna de colaboradores, reduce los riesgos de contrataciones equivocadas y es más barato para las empresas.
Sin embargo, considerar solamente la experiencia y la capacidad técnica de un colaborador, no es suficiente para justificar una promoción.
En este artículo, Pilar Torrijos Gijón defiende que el potencial del colaborador también precisa ser llevado en cuenta. Ella presenta que habilidades deben ser observadas y que son fundamentales para que el proceso de promoción sea exitoso.